Contexto y elementos de reflexión

 

Una problemática global

En cualquier país del mundo, se observa hoy en día un rápido crecimiento de las necesidades en materia de salud y de protección social.

Los países más ricos enfrentan un aumento de las necesidades de salud, generando serios problemas de financiamiento. Por otra parte, los países en vías de desarrollo necesitan, en el marco de la batalla (1) que libran contra la pobreza, contar con una población en mejores condiciones de salud.

Sin embargo, sucede que no cuentan con los medios para obtener los aportes financieros necesarios. Podemos notar que esta evolución de las necesidades en materia de protección social (especialmente en lo que respecta a salud) será, en los próximos años, superior a las evoluciones del PIB de cada país.

Aún cuando la solidaridad nacional permite la aplicación de un sistema de protección de alto nivel, ni los Estados ni los regímenes obligatorios logran hacerse cargo totalmente de las necesidades de salud o de protección social y con frecuencia se revelan incapaces de asumir las evoluciones. Además, las lógicas estatistas se enfrentan a problemas de eficiencia y de responsabilización de los actores.

Frente a las insuficiencias y al desentendimiento por parte de los estados, los sistemas aseguradores, con fines exclusivamente comerciales, aumentan su influencia y encuentran un amplio terreno de desarrollo, profundizando gravemente la brecha entre las opciones individuales que ellos preconizan y las soluciones solidarias. La lógica de que « todo mercado » implica a menudo la exclusión de los más débiles es una especulación poco ética sobre un derecho fundamental como es la salud.

 

Soluciones alternativas

Entre la lógica « estatal » y la lógica de « mercado », existen modelos alternativos basados en los siguientes valores esenciales :

  • La solidaridad o capacidad de lograr que todos los miembros se beneficien dela fuerza y de los medios del grupo.
  • La no lucratividad : Las mutuales están compuestas por grupos de personas,no de capitales. No hay accionistas que vayan a obtener una remuneración. Losmedios puestos en común por los adherentes, como por ejemplo las riquezascreadas, son propiedad colectiva del grupo.
  • La democracia : los adherentes eligen a los dirigentes y participan en las instancias de decisión, ya sea en forma directa, o a través de delegados. Cadaadherente puede postularse como candidato para convertirse en miembro delas instancias dirigentes.Los adherentes (o sus delegados) fijan los objetivos ylos niveles de los medios que se aplicarán.

Estos modelos alternativos, que incluyen principalmente a las mutuales, se basan en los siguientes principios de funcionamiento :

  • La responsabilidad o capacidad de los miembros para decidir la extensión delas garantías ofrecidas y del monto de las cuotas que se pagarán.
  • La independencia de las mutuales de todo poder político, financiero o filosófico.Esta independencia permite garantizar su identidad y permanecer fiel a loscompromisos tomados junto a los adherentes.
  • La innovación o capacidad de emprender, buscar y poner en práctica solucionesante las dificultades que van surgiendo.

 

Finalmente, estos sistemas solidarios (mutuales, seguros comunitarios, etc.) representan un peso económico y social importante en el plano internacional (millones de personas cubiertas, centenas de miles de empleados, centenas de miles de millones de euros en activos gestionados). Ellos evitan a la vez los fenómenos de desresponsabilización propios de una lógica estatal, y de selección de los riesgos, propios de la lógica de mercado.

En un contexto en el que la globalización tiende a difundir un modelo de desarrollo único, la competencia y la completa liberalización de los mercados han hecho correr el riesgo de una disolución de los sistemas de protección social solidarios, lo que a su vez puede acarrear una disminución de las ventajas que estos sistemas aportan especialmente cuando se trata de reforzar el lazo social entre los ciudadanos.

La organización solidaria presenta la ventaja de ser más durable, en cuanto a su aporte social, ya que no está sometida a la movilidad, a la volatilidad de los capitales ni al riesgo financiero ligado a la especulación. No es cuestión de limitarse a un análisis crítico del mercado. Se trata en cambio de defender la idea de que en el futuro los ciudadanos deberán poder elegir entre :

  • Ser un cliente de una compañía de seguros.
  • Ser un actor social, formando parte de un sistema solidario de protección social.

 

En el marco del proceso de globalización, que privilegia la normalización financiera y del seguro, se hace indispensable volver más visibles y coordinar mejor estas formas solidarias, y favorecer su extensión en el plano mundial.

 

Protección social solidaria : una red para la acción