Red Educación y Solidaridad

Un seguro de salud del comportamiento: la culpa es de los enfermos

Romain Chave
10 noviembre 2016

El principio es bien conocido por los automovilistas: cuanto más moral es un conductor, más barata es la prima de su seguro. ¿Podría aplicarse esto a los seguros médicos? Los fumadores, los bebedores empedernidos, los devoradores de grasa y azúcar, o la gente inactiva, podrían ver aumentadas sus primas/contribuciones al seguro. Las personas con hábitos saludables podrían obtener descuentos. Técnicamente sería posible. Gracias a la tecnología y otros temas interrelacionados, las aseguradoras médicas pueden analizar los hábitos de las personas y modular sus contribuciones/primas. Esto podría resultar atractivo: responsabilizar a los individuos para promover hábitos de vida sanos y reducir costes sanitarios. 

Pero esta ruptura de paradigmas deja dos elementos fundamentales en la cuneta. En primer lugar, estar sano no es siempre algo que se elija. La genética, el contexto social y ambiental influyen en los comportamientos de las personas y las iniciativas de promoción de la salud generalmente son más eficaces para los ricos y famosos: las clases sociales altas o las personas que ya están sanas.

En segundo lugar, la gran virtud de nuestros sistemas de protección social basados en la solidaridad es que abarcan a todas las personas independientemente de su riqueza, estado de salud, origen social, etc. Esta dimensión de universalidad posibilita que nuestros sistemas sean económicamente viables y socialmente integradores. La asociación francesa de mutuas FNMF (Fédération Nationale de la Mutualité Française) recientemente se manifestó en contra del seguro de salud del comportamiento en un artículo disponible aquí. (FR)

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