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Vuelta a las aulas mundial en la era de la Covid-19

Louise Magnard
15 septiembre 2020

Mientras que determinados países organizan la vuelta a las aulas tras varios meses de perturbaciones, numerosas interrogaciones e inquietudes continúan para las comunidades educativas a nivel mundial. ¿Cómo llevar a cabo la reapertura garantizando la seguridad de los alumnos y del diverso personal educativo? ¿Cómo gestionar las lagunas y los retrasos acumulados por las/los educandos estos últimos meses? ¿Cómo anticipar y hacer frente a una posible segunda oleada y un nuevo cierre de los centros educativos? En el tumulto de los preparativos para esta vuelta a las aulas diferente de las demás, los sindicatos de la educación se encuentran en primer plano para defender los derechos de su comunidad y exigir un retorno en condiciones de seguridad.

Mientras que determinados países organizan la vuelta a las aulas tras varios meses de perturbaciones, numerosas interrogaciones e inquietudes continúan para las comunidades educativas a nivel mundial. ¿Cómo llevar a cabo la reapertura garantizando la seguridad de los alumnos y del diverso personal educativo? ¿Cómo gestionar las lagunas y los retrasos acumulados por las/los educandos estos últimos meses? ¿Cómo anticipar y hacer frente a una posible segunda oleada y un nuevo cierre de los centros educativos? En el tumulto de los preparativos para esta vuelta a las aulas diferente de las demás, los sindicatos de la educación se encuentran en primer plano para defender los derechos de su comunidad y exigir un retorno en condiciones de seguridad.

Impactos del confinamiento en la educación en el mundo

El mundo de la educación ha sido profundamente afectado por esta crisis internacional sin precedentes.
La ONU estima en más de mil trescientos millones el número de niños afectados por las medidas de cierre de las escuelas como prevención del coronavirus. En su resumen del 26 de agosto, Unicef comunica que esta parada habrá impedido a 463 millones de jóvenes (esto es, 1/3 de los alumnos del mundo) proseguir su aprendizaje al no tener acceso a material digital. Así, por doquier las disparidades han sido patentes y las brechas de las desigualdades escolares se han ensanchado. Una amenaza hoy para que millones de educandos puedan proseguir sus estudios.

En Canadá, una encuesta de la Internacional de la educación señala igualmente con el dedo las consecuencias de las medidas de confinamiento en la salud mental y el bienestar de los alumnos y del diverso personal pedagógico, poniendo de relieve los temores de estos últimos por la ruptura de la socialización, indispensable para el desarrollo personal de los alumnos, pero también su vulnerabilidad. En efecto, la escuela es un lugar seguro y estable que permite que cierto número de educandos escapen a las violencias intrafamiliares, o también tener acceso a cuidados básicos y a una alimentación cotidiana.

La educación a distancia también ha resultado ser un verdadero desafío para numerosas/os educadoras/es de las/los que se ha esperado reactividad y adaptabilidad para asegurar al máximo la continuidad pedagógica.
Una tarea compleja cuando se sabe que muchas/os no estaban o estaban escasamente formados en los métodos y herramientas de enseñanza on-line, o no tenían acceso a recursos didácticos apropiados.

De esta forma la crisis habrá demostrado que, más que nunca, la educación presencial es indispensable para el éxito y el equilibrio de los alumnos, pero también para el ejercicio de las profesiones de la educación, y todo ello incluso en países donde el acceso a lo digital se encuentra extendido.

La vuelta a las aulas es por tanto muy esperada, pero no carente de determinadas preocupaciones.

En Francia, inquietudes e incertidumbres frente a la vuelta a las aulas

En un momento en que los casos de infecciones por Coronavirus se incrementan desde hace varias semanas, la comunidad educativa francesa se inquieta por la seguridad sanitaria de los alumnos y de los educandos independientemente de la vuelta a las aulas.

A comienzos de julio el Ministerio francés de la Educación Nacional publicó un protocolo sanitario tildado posteriormente de obsoleto por los sindicatos de enseñantes franceses, quienes se han movilizado para que sea modificado y tenga en cuenta la realidad de la situación sanitaria actual y la creciente amenaza de una segunda oleada. Se esperaban medidas drásticas, especialmente la obligación del uso de mascarillas en el recinto de los centros escolares y el refuerzo de los equipos pedagógicos para un mejor acompañamiento de los alumnos.

El SNUipp-FSU, sindicato de enseñantes, incluso proponía a comienzos de agosto retrasar al menos una semana la vuelta a las aulas y así dejar más tiempo al personal educativo para preparar con serenidad la vuelta en estas condiciones tan particulares.  

El 24 de agosto, el sindicato UNSA-Educación – miembro del RES –  fue recibido por el Ministro de la Educación y solicitó que se elaboraran consignas claras y precisas, especialmente sobre los protocolos a poner en práctica en caso de sospecha o constatación de infecciones en las escuelas. Igualmente el sindicato ha insistido en recordar que estos últimos meses han sido duros para el conjunto de la comunidad educativa, y que las/los trabajadoras/es de la educación necesitan ser “reconocidos y respetados” en el ejercicio de sus profesiones.

El Ministro de la Educación finalmente anunció la obligatoriedad del uso de mascarillas en los centros educativos a partir de la edad de 11 años, unos días antes de la vuelta a las aulas, que tuvo lugar el 1 de setiembre. Quedó no obstante excluido el suministro gratuito de mascarillas para los alumnos, igualmente reclamado por los sindicatos. En cuanto a las reglas relativas al distanciamento, han sido relajadas a fin de favorecer la acogida del conjunto de los alumnos; asimismo, se otorgó un poder de decisión a las academias al objeto de tener en cuenta el contexto propio de los establecimientos.

Aunque el giro no se ha aplicado a Francia en esta vuelta a las aulas, en Estados Unidos, donde los cursos se han reanudado desde hace varias semanas, ya se dan turbulencias. 

Difícil vuelta a las aulas en Estados Unidos

Desde el comienzo de la pandemia, el país registra más de 6 millones de casos de coronavirus y 187.000 fallecimientos según los datos de la universidad Johns Hopkins (Maryland) y las cifras no dejan de incrementarse.
En este contexto, el país está dividido, en un ambiente de campaña presidencial y de intereses políticos, sobre la necesidad (o no) de volver a abrir las aulas.

Esta decisión se toma a nivel federal en Estados Unidos. Así, en determinados Estados (fundamentalmente favorables a Trump), han sido reiniciadas las clases presenciales, incluido en los sectores en los que el coronavirus circula activamente, mientras que en otros Estados se da preferencia a la enseñanza virtual y así la reanudación de las clases ha tenido lugar on-line. Según un artículo del New York Times la presión de la Casa Blanca ha conducido sin embargo a que el Centro de prevención y de lucha contra enfermedades (CDC) haya publicado nuevas consignas que se posicionan en favor de una reapertura de las escuelas en el conjunto del territorio.

Los sindicatos de enseñantes y los colectivos de padres de alumnos se oponen a que una reanudación obligatoria se decida sin medidas claras y fiables para garantizar la seguridad de los alumnos y de los profesores.
Así, la National Education Association (NEA), igualmente miembro del RES, ha publicado un comunicado redactado con varias otras organizaciones que exigen al gobierno norteamericano preparar una reapertura general “de la forma más segura posible, y no de la forma más políticamente oportuna”; dando prioridad a la salud pública. Hacen una llamada a un plan nacional que prevea dispositivos eficaces para prevenir las infecciones, tales como equipamientos de protección individual para todas/os y medidas de distanciación social.

Esta vuelta a las aulas híbrida afecta directamente a las familias y al panorama educativo del país. Algunos padres de clases acomodadas que no están satisfechos con la educación a distancia, toman la decisión de participar en la constitución de learning pods, esto es, clases privadas animadas por una o un tutor contratado por aquéllos o por una empresa especializada. Estos cursos pueden costar hasta 2.500 $ por mes y por alumno, modelo que contribuye a intensificar las problemáticas de mercantilización de la educación, según ha condenado la Internacional de la Educación, y que contribuye al ahondamiento de las desigualdades de aprendizaje para los alumnos más desfavorecidos.

Frente a todas estas zonas grises vinculadas a la evolución de la pandemia, otros países que temen un recrudecimiento han preferido posponer la fecha de regreso a los pupitres.

 Una vuelta a las clases pospuesta para muchos

En Turquía, la vuelta a las clases sí ha tenido lugar el 31 de agosto para los alumnos, pero a distancia. El gobierno, basándose en el parecer del comité científico, anunció que las escuelas y las universidades deberían volver a abrir progresivamente sus puertas cerca de un mes tras el inicio de este nuevo año lectivo.
El gobierno contempla varias posibilidades, como la de la enseñanza mixta (presencial y a distancia), una vuelta escalonada por regiones, e incluso mantener la enseñanza total a distancia en el caso de que el número de enfermos continuase aumentando en Turquía.

En cambio, en Kenia, tras una reunión en presencia principalmente de los representantes del Kenya National Union of Teachers (Knut) – sindicato afiliado a la IE – el Ministerio de Educación ha optado por posponer la vuelta a las aulas hasta enero de 2021.

Desde el mes de marzo, las/los educandos se apoyan en los programas escolares difundidos por el     Instituto keniano de desarrollo de currículos a través de la radio y los canales digitales; y mientras que el aprendizaje a distancia se muestra de difícil acceso para una gran parte de la población, la inquietud se instala en los hogares de los alumnos kenianos y sus familias. La estación de radio France Info señala que en las zonas rurales las familias experimentan dificultades financieras acentuadas por la crisis, y temen tener que retirar sus hijos de las escuelas si los gastos de escolaridad para el año 2019-2020 no les fueran restituidos.

En este contexto difícil, los sindicatos de Kenia continúan movilizándose para que las autoridades trabajen estos próximos meses en la preparación de una reapertura de las escuelas que garantice la seguridad de la comunidad educativa local. Y, por doquier, las/los militantes transmiten este mismo mensaje.

Recomendaciones para una vuelta a las aulas en completa seguridad

La seguridad de las comunidades educativas sigue siendo una prioridad de los sindicatos en este período incierto. En todos los continentes, los sindicatos exhortan a sus gobiernos a que anticipen los riesgos frente a los diferentes escenarios posibles y a que inviertan en infraestructuras y personal para encarar mejor la crisis.

En Haití, las clases se han reanudado en un contexto de protestas políticas y movimientos de las comunidades educativas. Los sindicatos se movilizan e intervienen en los medios de comunicación a fin de exigir que los sueldos atrasados de las/los trabajadoras/es sean pagados, y a fin que los centros escolares sean apoyados financieramente por las autoridades públicas para garantizar esta vuelta en unas condiciones adecuadas.

En Méjico, las propuestas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) (afiliado a la IE) se materializan en un programa en 10 puntos que invita a las autoridades especialmente, a:

  • “Valorizar la voluntad de las/los enseñantes de prolongar su jornada de trabajo y permitir esta intrusión en su vida de familia y hacer los ajustes apropiados como reconocimiento de su compromiso”,
  • “Reforzar las medidas de apoyo psicológico y emocional a los alumnos, padres, enseñantes y directoras/es al objeto de reducir la incertidumbre, la inseguridad y el stress”
  • o también, “Garantizar los derechos humanos a la salud, a la seguridad social, a los salarios dignos, a la seguridad en el empleo, a las pensiones y a un alojamiento digno para las/los trabajadoras/es de la educación”.

Con la misma ambición, los  miembros de la IE de la región África se reunieron en agosto para establecer líneas directrices que difundir a las organizaciones para avanzar hacia un retorno a las aulas en total seguridad. Como en otras regiones, estos indicadores ponen de relieve, además, la necesidad de suministrar a alumnos y educadores material de protección, indicadores que insisten en la importancia de alentarlos a adoptar los gestos precisos reforzando las instalaciones sanitarias y de higiene y acondicionando los espacios de modo que la distanciación social pueda ser respetada. Los miembros del comité regional exigen igualmente que sean efectuadas a los educandos y diverso personal educativo pruebas de detección gratuitas, y que para toda persona enferma sea accesible un seguimiento médico.

La propia Internacional de la Educación ya presentó sus directivas el mes de abril, en previsión de las reaperturas de las escuelas a escala mundial. Posteriormente, la IE ha publicado “En marcha hacia la escuela (Forward to school)”, documento que interpela a los responsables políticos y les llama al diálogo social y a la transparencia. La IE subraya que las/los actrices/actores de la educación merecen una mayor consideración y confianza, así como que es imperativo que ellas y ellos estén asociados a la elaboración de las medidas que les influyen directamente.

 

Todas las informaciones actualizadas en torno a las acciones de los miembros de la IE para la reapertura de las escuelas están accesibles en la plataforma dedicada

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